MADRID.- En un mundo de pizarras digitales, apuntes proyectados por 'cañones' y deberes 'online', España aún está a medio camino entre la ausencia de nuevas tecnologías de hace 10 años en las aulas y el avanzado sistema inglés, donde los profesores son los encargados de idear, gestionar e impartir clases en formato digital.
Aparte de suponer un elevado ahorro de papel y facilitar el uso de las nuevas tecnologías a niños y a adultos, "todas las universidades españolas disponen de formación 'online', complementaria y exclusiva", explica José Lozano, director de AEFOL y del Congreso Internacional Expolearning, que se celebró en Madrid la semana pasada.
Para este erudito de las nuevas tecnologías educativas, "es necesario utilizarlas para mejorar y poder acceder al mercado laboral", ya que ahora mismo vivimos en una sociedad donde la mayor parte de nuestro aprendizaje se adquiere en la práctica.
"El Gobierno español está cambiando sus políticas educativas en aras de un contenido meramente digital", explica Lozano. Pero su mayor preocupación radica en lo que harán los profesores, ya que "muchas veces no saben organizarse con la tecnogía en las aulas al ser una imposición del Ministerio". A su juicio, lo primero es "otorgar mayor responsabilidad al claustro".
Y es que hay que tener en cuenta que en la época actual los jóvenes "todo lo buscan en la web", añade. Estela y Cristina son dos chicas de 22 años que asistieron a Expolearning en busca de opciones de estudios de posgrado y ahora echan la vista atrás. "Desde pequeñas estábamos concienciadas, un ordenador es lo más normal", afirman. Pero no dejan de echarlo de menos en las aulas: "Ahora las nuevas tecnologías se están aplicando más que antes; son importantes para todo".
María (15) y Sandra (16) llegan de Toledo, donde estudian en el IES Velsinia, y confiesan que, "en todas las clases los apuntes los proyectan con un 'cañón'".
La evolución, pues, se está produciendo, pero de manera lenta. "En unos 10 años como mucho la totalidad de los centros españoles sustituirán el libro de texto por los contenidos digitales", concluye Lozano